Hoy ha sido un día triste para mí. Mi historia con Millenium, que empezó un poco antes del verano, ha llegado a su fin. Reconozco que al principio fui reticente a leer la trilogía; no me gusta escoger un libro porque está de moda y todo el mundo habla de él. Pero aterrizó un ejemplar en mis manos y las primeras páginas ya me cautivaron.
Estos meses junto a Lisbeth y Mikael, por nombrar sólo a dos de los protagonistas, han sido fascinantes; ellos me han acompañado a todas partes e, incluso cuando no los leía, permanecían en mi mente. Deseo que esta historia tan intrigante tenga una cuarta entrega.
