Nunca habría imaginado que tardaría tanto en volver a escribirte.
Decidí hacer una pequeña pausa por el nacimiento de mi segundo hijo y han pasado ya cuatro años.
He pensado muchas veces en ti pero no llegaba a encontrar el momento de sentarme y poder explicarte las muchas historias que quería compartir contigo. Bueno, sé que lo entiendes y sólo quería darte las gracias por seguir ahí, a mi lado, como siempre.
