Archive for the ‘mis obsesiones’ Category

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mis cosillas

marzo 19, 2009

Ayer, mientras mi hija dormía y mi marido estudiaba, dediqué unos largos minutos a releer mis cosillas. A mí escribir siempre me ha gustado y guardo decenas de libretas y diarios en los cajones de mi mesita de noche. 

Tengo la libreta azul en la que empecé a escribir lo que viví durante mi año en Irlanda; aquella otra pequeña en la que fui anotando todo lo que sentimos y vivimos sobre la bici durante el Camino de Santiago; el diario de cuadros y con llave en el que hablo sobre… pues eso, mis cosillas. Por supuesto que guardo el diario que me regalaron para mi comunión y donde empecé a escribir asiduamente las tonterías (ahora muy divertidas) de mi adolescencia o edad del pavo, ¡porque de veras que la tuve! Le tengo especial cariño a la libreta gorda y rosa que me regaló una amiga a su vuelta de Suecia en la que escribí cómo viví mi primer embarazo, el parto y la lactancia, y ahora continúo explicando qué hace mi pequeña cada día y cómo crece. ¡Cuando sea mayor seguro que le encanta leerlo! El bloc de notas me sirve para anotar las ideas que se me ocurren mientras nado, mientras conduzco o mientras intento quedarme dormida por las noches. También tengo un recopilatorio de frases que me gustan de los libros que leo.

Releer según qué párrafos me hace sentir un hormigueo en el estómago y me hace volver a vivir momentos increíbles y recordar pequeños detalles como si no hubiera pasado el tiempo. ¡Por eso son mi tesoro!

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sentirme libre

febrero 27, 2009

Hacía meses, muchos meses que no salía a correr.

Mientras me ponía las zapatillas deportivas me preguntaba si mis piernas aguantarían bien el golpe de cada zancada y mi corazón, el ritmo acelerado de los latidos. Con los auriculares en los oídos, he salido por la puerta y, al volver a escuchar la música que solía ponerme, mi cuerpo ha reaccionado de manera sorprendente y se ha lanzado al monte sin esperar la respuesta de mi cerebro. Poco a poco notaba como mi tensión arterial ascendía, el flujo circulatorio se concentraba en los músculos y mi respiración se hacía más profunda. Pensaba que el agotamiento no me permitiría disfrutar del trayecto pero estaba equivocada. La emoción por volver a sentir el olor tan puro de las montañas hacía que mi cuerpo segregara más adrenalina que, a su vez, hacía que me sintiera mejor, más libre, más ágil… Al llegar a la bifurcación no he dudado ni un segundo en tomar el camino largo, que acaba con una subida que no recordaba. Es ahí donde he comprendido que realmente no estaba preparada y he tenido que bajar el ritmo. Pensar en la ducha templada que me estaba esperando ha hecho que encontrara las fuerzas donde ya no las había.

He cometido el error de no estirar y ahora es tarde para evitar las agujetas. Pero aunque sufra de ellas todo el fin de semana, ha merecido la pena y no dejo de pensar en qué día podré volver a repetir.

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dudosa profesionalidad

diciembre 1, 2008

¿Tú, abogado, te atreverías a aceptar un puesto como ingeniero técnico en una empresa de marcación láser? Y tú, diseñadora, serías capaz de lanzarte a gestionar un departamento de finanzas en una empresa de seguros? ¡Yo desde luego que no! Sin embargo hay periodistas (o presentadores de programas de radio, que no siempre son periodistas) que osan pronunciar los nombres de artistas y títulos de sus canciones en un inglés penoso. Se supone que un locutor de radio de un programa con mucha audiencia, de una emisora con buena reputación, que básicamente llena las horas pinchando la música más consumida por el gran público (siendo realista, el 85% estadounidense o inglesa) debería tener un inglés impecable. ¡Me indigna comprobar que esto no es así!

Normalmente no sintonizo este tipo de emisoras pero esta mañana, de camino al trabajo, me he negado a volver a escuchar el anuncio de «Ecolum». ¿Lo conoces? Qué poco original; le falta elegancia, estilo, gracia, finura… en fin, me saca de mis casillas. Y he pulsado el botón que mi dedo ha querido (no quería despegar los ojos de la carretera) y ahí volvía a estar, él, a veces es ella… Siento pena por los dos. Ellos no tienen la culpa, seguro que se sienten orgullosos de su trabajo y lo hacen lo mejor que pueden, pero no deberían estar ahí. Por suerte, nuestras vidas no corren peligro, y, por más suerte, los reclutadores de pilotos de vuelos comerciales realizan pruebas y exámenes antes de realizar nuevas incorporaciones.

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pequeña obsesión

noviembre 14, 2008

¡Cómo una cosa tan engorrosa como cambiar de bolso a diario me puede llegar a gustar tanto!
Esos bolsos grandes, con innumerables bolsillos, que te obligan a ponerte el despertador al menos 10 minutos antes cada mañana para poder traspasar todos los artilugios. Esos son los que a mi me chiflan. Y luego, cuando llegas a la oficina, te das cuenta de que te dejaste la tarjeta de fichar (¡pues para qué quedarme si consta como que no estoy, pienso siempre!), la de la cafetera, que no es imprescindible hasta que abres el monedero y te acuerdas de que anoche pagaste el pan con las últimas monedas que te quedaban; o la barra de cacao que necesitas hoy más que nunca porque la mueca que le has hecho a tu jefe tras el piropo matutino ha abierto una grieta en tu labio inferior.

Por suerte, sólo tengo 3 bolsos y paso por esto un par o tres de veces al mes.

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