Hasta hace pocos años no me había interesado en absoluto por la política. Es más, los políticos en general me parecían personajes de otro planeta, con sus discursos demagógicos, interesados e individualistas. Poco a poco empecé a ponerme al día y a intentar escucharles con simpatía.
Hoy, a pocos días de unas elecciones, vuelvo a sentir repugnancia por la política. Por más que me esfuerce en ser una joven interesada en estos temas, en escuchar sus constantes deslegitimaciones, mentiras, recriminaciones e improperios, me provocan un asco cada vez mayor. Que si los Falcon los debe pagar el partido, que si tú también los has utilizado, que si los brotes verdes son de mariguana y se los han fumado, que si los 50 escoltas de Aznar nos cuestan más de 2 millones de euros, bla, bla, bla. Me parece lamentable que lo único que les importe sea socavar la figura del otro y que dejen de lado los temas importantes. Es un insulto para los españoles, por tratarnos de incultos e ignorantes.
Por primera vez me planteo si asistir o no a las urnas, y no porque mi intención sea ir a la playa, sino porque no me siento identificada con ninguno de los partidos. Y tampoco estoy segura de si votar en blanco sea tirar mi voto a la basura. ¿A ti te pasa lo mismo?